viernes, 19 de enero de 2007

EL UNICO SACERDOTE DE LA NUEVA ALIANZA

Lectura de la carta a los hebreos (7, 23—8, 6)

Hermanos: Durante la antigua alianza hubo muchos sacerdotes, porque la muerte les impedía permanecer en su oficio.

La antigua alianza tiene su base en la Ley de Moisés, pero esa alianza no podía permanecer por siempre, por que sus sacerdotes eran mortales, los actuales sacerdotes o pastores o ministros, están en iguales condiciones que los antiguos, también son mortales.

En cambio, Jesucristo tiene un sacerdocio eterno, porque él permanece para siempre. De ahí que sea capaz de salvar, para siempre, a los que por su medio se acercan a Dios, ya que vive eternamente para interceder por nosotros.

El único y verdadero sacerdote es Jesus, por que es inmortal , esta vivo y entre nosotros y nadie puede suplantarle, NADIE !

Ciertamente que un sumo sacerdote como éste era el que nos convenía: santo, inocente, inmaculado, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos; que no necesita, como los demás sacerdotes, ofrecer diariamente víctimas, primero por sus pecados y después por los del pueblo, porque esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

Los antiguos y actuales sacerdotes o pastores o ministros, también son pecadores, Pero no Jesus, tampoco ninguno de ellos se ofrecieron a si mismo como sacrificio por los pecados de la humanidad como lo hizo Jesus.

Porque los sacerdotes constituidos por la ley eran hombres llenos de fragilidades; pero el sacerdote constituido por las palabras del juramento posterior a la ley, es el Hijo eternamente perfecto.
Ahora bien, lo más importante de lo que estamos diciendo es que tenemos en Jesús a un sumo sacerdote tan excelente, que está sentado a la derecha del trono de Dios en el cielo, como ministro del santuario y del verdadero tabernáculo, levantado por el Señor y no por los hombres.

De modo que tenemos un solo sacerdote un solo ministro, un solo pastor, fuera de El no hay otro, y esta junto a Dios para interceder, y no hay hombre que pueda ocupar ese lugar.

Todo sumo sacerdote es nombrado para que ofrezca dones y sacrificios; por eso era también indispensable que él tuviera algo que ofrecer.

Y lo que ofreció Jesus fue su propia vida, hasta la ultima gota de sangre, tal como esta escrito; "Nadie tiene más amor que ; el que da la vida por sus amigos "

Si él se hubiera quedado en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrecieran los dones prescritos por la ley. Pero éstos son ministros de un culto que es figura y sombra del culto celestial, según lo reveló Dios a Moisés, cuando le mandó que construyera el tabernáculo: Mira, le dijo, lo harás todo según el modelo que te mostré en el monte. En cambio, el ministerio de Cristo es tanto más excelente, cuanto que él es el mediador de una mejor alianza, fundada en mejores promesas.

Jesus vino al mundo con mejores promesas, no de riquezas materiales de una tierra que mana leche y miel, sino de una vida eterna y en abundancia, y esta alianza nueva y eterna, quedo sellada para siempre por que es inquebrantable, esta sellada con su vida, su sangre, y su Espíritu Santo que es Espíritu de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo 39

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”.


En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor.

Que se gocen en ti y que se alegren todos los que te buscan, cuantos quieren de ti la salvación repiten sin cesar:
“¡Qué grande es Dios!”

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