miércoles, 24 de enero de 2007

LA RAZON DEL ARREPENTIMIENTO

¿ que es o como es el arrepentimiento ?
Todos los seres humanos hacemos cosas malas, las hacemos intencionalmente o sin intención de dañar, un joven abandona sus estudios, y cuando llegar a ser un adulto, ya no puede estudiar, le urge mas ganar dinero como sea, o porque tiene esposa e hijos y ya no tiene tiempo, o los abandona por que le pesa la responsabilidad de tener que mantenerlos. .. otros se preocupan por acumular dinero hasta mas no poder, un día se muere y otro lo aprovecha.
La imprudencia también es cosa mala, somos imprudentes y por añadidura, nuestros hijos también y así ocurre muchos accidentes que luego lamentamos.
Tenemos muchas cosas de que arrepentirnos, y también nos hace falta el valor de reconocer nuestras limitaciones, nos da vergüenza admitir nuestra ignorancia en muchas cosas, y así continuamos siendo ignorantes.
Jesus dice; " por sus frutos los conocerás " y lo mas importante es conocernos a nosotros mismo, entonces, analicemos nuestros frutos, es decir las consecuencias de nuestras actitudes, no para lamentarnos o suicidarnos, sino para cambiar de actitudes, de esta manera encontraremos la solución. La encontraremos porque Dios y Jesus, siempre están con los que buscan mejorar como persona, no en lo económico, o en destacarse dentro de una comunidad. Para ser una mejor persona, debemos tener FE, ESPERANZA Y CARIDAD, la fe hay que practicarla haciendo lo que Dios nos pide, la caridad es una de ellas, y nuestras esperanzas es para la vida eterna y en abundancia que Dios nos promete a todos sin excepción, porque Dios dice; " ¿ acaso quiero yo que el malvado muera ?, no ! - yo prefiero que el malvado se convierta y deje su maldad y viva eternamente " - en esto consiste la razon del arrepentimiento.


Evangelio según san Marcos (4, 1-20)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía:
“Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra
no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.

Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se arrepientan y sean perdonados”.

Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? ‘El sembrador’ siembra la palabra.
‘Los granos de la vereda’ son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
‘Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos.
‘Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril.
Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

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