viernes, 26 de enero de 2007

PRIMERO SAULO, DESPUES PABLO, LO VIEJO Y LO NUEVO

Poco se habla de la conversión de Saulo a Pablo apóstol, fue un hecho poco comprensible a nuestra lógica, cuando era Saulo,.. perseguía, y encarcelaba a los llamados los del Camino" o sea los Cristianos, para que fueran juzgados de acuerdo a la Ley, pero un día sorpresivamente se encuentra con Jesus, y Jesus lo convierte en uno de sus apóstoles mas fervoroso, .. la pregunta es; ¿ por que Saulo no fue juzgado por sus delitos contra los cristianos ? .... Saulo, ¿ por que me persigues ? fue el único reproche que le hizo Jesus.

¿ Que hubiéramos hecho nosotros ? o que hubieran hecho las religiones de hoy en día ? ¿ lo habríamos proclamado santo ?
Yo creo que lo habríamos quemado en la hoguera como hicieron muchas religiones en el pasado por mucho menos de lo que hizo Pablo.

Solo Dios y Jesus conocen nuestros corazones y nuestras intenciones, y Jesus conocía muy bien a Pablo, en cambio nosotros no nos conocemos ni a nosotros mismos como para andar por ahí prodigando títulos y cargos que nos quedan grande.

VEAMOS UN POCO DE COMO FUE LA COSA CONTADA POR EL PROPIO PABLO:



Hech. 22, 3-16:
«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad. Teniendo a Gamaliel de maestro, fui instruido en la Ley de nuestros padres en la forma más seria, y era un fanático del servicio de Dios, como ustedes ahora. Así que perseguí a muerte a este camino e hice encadenar y meter en la cárcel a hombres y mujeres; esto lo saben muy bien el sumo sacerdote y el Consejo de los Ancianos. Incluso me entregaron cartas para nuestros hermanos de Damasco, y salí para detener a los cristianos que allí había y traerlos encadenados a Jerusalén para que fueran castigados.
Iba de camino, y ya estaba cerca de Damasco, cuando a eso del mediodía se produjo un relámpago y me envolvió de repente una luz muy brillante que venía del cielo. Caí al suelo y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» Yo respondí: «¿Quién eres, Señor?» Y él me dijo: «Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues.»
Los que me acompañaban vieron la luz y se asustaron, pero no oyeron al que me hablaba. Entonces yo pregunté: «Qué debo hacer, Señor?» Y el Señor me respondió: «Levántate y vete a Damasco. Allí te hablarán de la misión que te ha sido asignada.»
El resplandor de aquella luz me dejó ciego, y entré en Damasco llevado de la mano por mis compañeros. Allí vino a verme un tal Ananías, un hombre muy observante de la Ley y muy estimado por todos los judíos que vivían en Damasco. Me dijo: «Saulo, hermano mío, recobra la vista». Y en el mismo instante pude verle. Entonces agregó: «El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, veas al Justo y oigas su propia voz. Con todo lo que has visto y oído, serás en adelante su testigo ante las personas más diversas. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su Nombre.»

Ser testigo de todo lo que hizo Jesus, de su palabra, de su Evangelio, de su resurrección es la misión de todo apostol o servidor de Dios. El Evangelio es una buena noticia, no es una Ley, pero es lamentable ver como las religiones en lugar de predicar, imponen sus leyes y preceptos a sus seguidores , Jesus dice; el que crea en mi, aunque muera vivirá, y ninguna ley puede hacer que una persona crea en Dios, dice también esta lectura; Levantate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre, es decir que nuestros pecados se lavan invocando el nombre de Jesus, pero no vanamente sino en alabanza haciendo conocer su palabra .su Evangelio, su sacrificio y su resurrección, el creer o no, es cosa del que escucha la palabra y del Señor.


Salmo Sal. 116, 1-2:
¡Alaben al Señor en todas las naciones,
y festéjenlo todos los pueblos!
Pues su amor hacia nosotros es muy grande,
y la lealtad del Señor es para siempre.
¡Alaben al Señor en todas las naciones,
y festéjenlo todos los pueblos!
Pues su amor hacia nosotros es muy grande,
y la lealtad del Señor es para siempre.


Evangelio Mc. 16, 15-18:
Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se niegue a creer se condenará. Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas; tomarán con sus manos serpientes y, si beben algún veneno, no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos.»


El mismo Jesus lo dice; El que crea y se bautice se salvara.
Creer primero en su palabra y su Evangelio, y luego el bautismo, por lo tanto el bautismo depende de nosotros y del Señor, recordando siempre que Dios conoce nuestras intenciones, como los de Pablo .

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