Ningún hombre elige nacer, no podemos tampoco, algunos nacen de padres
ricos, otros nacen de padres indigentes, por lo tanto, nadie elige a sus padres, todos somos productos de una relación sexual y nada más, pero ahora que la humanidad a llegado a desarrollar su inteligencia, y ha experimentado la vida en este mundo sabiendo que un día u otro va a morir, el rico dejara de ser rico y el pobre dejara de ser pobre, sin embargo la vida no termina con la muerte, todos vamos a renacer, y este renacimiento es una nueva oportunidad para toda la humanidad, ricos o pobres, no importa el color ni la raza, no importa los títulos ni los cargos.
En el nacimiento no podíamos elegir puesto que no existiamos, pero ahora existimos, pensamos razonamos y tenemos inteligencia y conocimiento, esto nos permite poder elegir nuestro renacimiento y consecuentemente elegir nuestra próxima vida, si tener una vida de padecimientos como la de un indigente, o tener una vida infinitamente mejor de la que tiene un magnate aquí en la tierra.
La pregunta es; ¿ como llevamos a cabo esta elección ? ... usando nuestra inteligencia, razonamiento y conocimiento, para buscar y tratar de encontrar al creador de todo lo que existe o sea, Dios".
Algunos creen que Dios no existe, otros creen que si, al que no cree no podemos pedirle que lo busque, para que buscar lo que no se cree ?. y si alguien dice creer en Dios y se limita a los rituales y hacer oraciones sin conocer lo mas elemental de sus enseñanzas previas, de sus contactos con hombres de todas las épocas, de sus promesas de vida eterna, de su omnipotencia que esta a la vista de todo, de su amor y su sabiduría, entonces es igual al hombre que no cree en Dios por que no lo busca y el que no busca no encuentra, una de las promesas de Dios es que el mismo personalmente nos enseñara todo lo que debemos saber y así poder conocerle, pero no es fácil, hay una enseñanza previa que debemos ponerla en practica, es su Evangelio, por el cual, Jesus nos dio su vida hasta la ultima gota de sangre, murió crucificado como estaba previsto y resucito o renació al tercer día para mostrarnos el "Camino ".
Si queremos renacer como un indigente y sus padecimientos, entonces sigamos con las viejas costumbres y tradiciones, rituales, celebraciones y ofrendas de antes de Cristo,
Pero si queremos renacer y tener una vida en abundancia mucho mejor que la que tiene el más rico de los hombres, busquemos a Dios por medio de Jesus y pongamos en práctica su evangelio, no es una religión, es una nueva conducta de vida, es amar a Dios con todo el corazón, pero como amarlo si no lo conocemos ?, la respuesta es; amar al prójimo a como a uno mismo, al que haga esto, Dios se hará conocer y Jesus también, por que amar al prójimo es una obra de la FE en Dios.
VEAMOS UN GRAN EJEMPLO DE FE
Heb. 11, 1-2. 8-19:
La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que
no se pueden ver. Esto mismo es lo que recordamos en nuestros antepasados.
Por la fe Abrahán, llamado por Dios, obedeció la orden de salir para un
país que recibiría en herencia, y partió sin saber adónde iba. La fe
hizo que se quedara en la tierra prometida, que todavía no era suya. Allí
vivió en tiendas de campaña, lo mismo que Isaac y Jacob, a los que
beneficiaba la misma promesa. Pues esperaban la ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Por la fe pudo tener un hijo a pesar de su avanzada edad y de que Sara
era también estéril, pues tuvo confianza en el que se lo prometía. Por eso
de este hombre únicamente, ya casi impotente, nacieron descendientes tan
numerosos como las estrellas del cielo, e innumerables como los granos
de arena de las orillas del mar.
Todos murieron como creyentes. No habían conseguido lo prometido, pero
lo abían visto de lejos y contemplado con gusto, reconociendo que eran
extraños y peregrinos en la tierra. Los que así hablan, hacen ver
claramente que van en busca de una patria; pues si hubieran añorado la
tierra de la que habían salido, tenían la oportunidad de volver a ella.
Pero no, aspiraban a una patria mejor, es decir, a la del cielo. Por
eso Dios no se avergüenza de ellos ni de llamarse su Dios, pues él les
preparó la ciudad.
Por la fe Abrahán fue a sacrificar a Isaac cuando Dios quiso ponerlo a
prueba; estaba ofreciendo al hijo único que debía heredar la promesa, y
Dios le había dicho: Por Isaac tendrás descendientes que llevarán tu
nombre. Abrahán pensó seguramente: Dios es capaz de resucitar a los
muertos. Por eso recobró a su hijo, lo que tiene un sentido para
nosotros.
Salmo Lc. 1, 69-75:
Ahora sale triunfante nuestra salvación
en la casa de David, su siervo,
como lo había dicho desde tiempos antiguos
por boca de sus santos profetas:
que nos salvaría de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
que nos mostraría el amor que tiene a nuestros padres
y cómo recuerda su santa alianza.
Pues juró a nuestro padre Abraham
que nos libraría de nuestros enemigos
para que lo sirvamos sin temor, justos y santos,
todos los días de nuestra vida.