La Sabiduría clama por las calles, por las plazas alza su voz,
llama en la esquina de las calles concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:
"¿Hasta cuándo, simples, amaréis vuestra simpleza y arrogantes os gozaréis en la arrogancia y necios tendréis odio a la ciencia?
Convertíos por mis reprensiones: voy a derramar mi espíritu para vosotros, os voy a comunicar mis palabras.
Ya que os he llamado y no habéis querido, he tendido mi man [...]
Leer más...