viernes, 09 de marzo de 2007

EL RICO EL POBRE Y EL INFIERNO

Pocos son los que creen en la palabra de Dios, de hecho pocos creen en el infierno que no es un horno de llamas ardientes, esto es solo un símbolo del tormento que recibiremos por causa de nuestros egoísmos e indiferencias por los pobres necesitados.
Esta escrito en la biblia que todo lo que sucede es porque Dios lo permite, si uno llega a ser rico es porque Dios lo permitio aunque el crea que se lo gano, hay también ricos en conocimiento y sabiduría, pero si esas riquezas no están puestas al servicio de los que necesitan crecer en todo sentido, entonces el hombre que la posee no sirve para nada.
Todo lo creado por Dios es para los hombres , el cielo o el lugar que nos tiene preparado, no tiene fin, pero aquí en el mundo, nos peleamos por una pequeña porción de tierra y nos sacamos los ojos por puro egoísmo e indiferencia, Jesús vino al mundo para enseñarnos y darnos sabiduría y conocimiento de un nuevo mundo que no tiene limites, y lo hizo sencillamente como un hombre más del montón, no tuvo necesidad de ostentar su divinidad pues todo lo hizo con amor, sin egoísmo y sin indiferencia por los pobres.

VEAMOS QUE LES SUCEDE A ESOS RICOS NO SOLO DE DINERO, CUANDO ACTUAN CON INDIFERENCIA Y EGOISMO, Y CONOZCAMOS UN POCO MÁS DE COMO ES EL VERDADERO INFIERNO.

Evangelio Lc. 16, 19-31:
Había un hombre rico que se vestía con ropa finísima y comía regiamente todos los días. Había también un pobre, llamado Lázaro, todo cubierto de llagas, que estaba tendido a la puerta del rico. Hubiera deseado saciarse con lo que caía de la mesa del rico, y hasta los perros venían a lamerle las llagas. Pues bien, murió el pobre y fue llevado por los ángeles al cielo junto a Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron.

Esto sucede en todas partes del mundo y cada vez peor, y se olvidan que todos moriremos en algún momento y entonces y según nuestro comportamiento, tendremos nuestro tormento o nos salvaremos si hacemos lo que Jesús nos pide.

Estando en el infierno, en medio de los tormentos, el rico levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro con él en su regazo. Entonces gritó: «Padre Abraham, ten piedad de mí, y manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me atormentan estas llamas.»
Abraham le respondió: «Hijo, recuerda que tú recibiste tus bienes durante la vida, mientras que Lázaro recibió males. Ahora él encuentra aquí consuelo y tú, en cambio, tormentos. Además, mira que hay un abismo tremendo entre ustedes y nosotros, y los que quieran cruzar desde aquí hasta ustedes no podrían hacerlo, ni tampoco lo podrían hacer del lado de ustedes al nuestro.»

El rico indiferente al sufrir las consecuencias de lo mismo que había causado, entro en razón por el tormento que sufría, pensó en sus hermanos pero ya no podía hacer nada por ellos con lo cual, el tormento se incrementaba

El otro replicó: «Entonces te ruego, padre Abraham, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, a mis cinco hermanos: que vaya a darles su testimonio para que no vengan también ellos a parar a este lugar de tormento.» Abraham le contestó: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.» El rico insistió: «No lo harán, padre Abraham; pero si alguno de entre los muertos fuera donde ellos, se arrepentirían.»
Abraham le replicó: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no se convencerán.»

Estas palabras de Abraham, demuestra lo poco que el hombre se conoce así mismo, los incrédulos de Dios, ni aunque vean resucitar a un muerto creen en su palabra, y por no creer se condenan por su propia incredulidad, estas enseñanzas debería llamarnos a la reflexión, ya que el mundo entero se encamina a un desastre social , a un infierno que van a heredar nuestros hijos o nietos por que no se quiere entender que solo Dios tiene el poder para que esto no suceda.

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