Cada día se pone más difícil la situación mundial, más desocupación, más miseria, más inseguridad.
Una niña de solo 3 años es raptada en un parque en una ciudad del sur de la Argentina. la madre se descuido y la niña desapareció, no es el primer caso, todos los días suceden casos como este en todas partes del mundo, nos enteramos por los medios de comunicación masivos.
¿ Que podemos decir ? - como una madre descuida a su hija tan pequeña para que la rapten sin que se de cuenta ? - ¿ Es que nadie hace caso de lo que ve y oye todos los días en los noticieros ? - porque somos tan imprudentes ? - cuando la " prudencia " es prima hermana de la sabiduría,
La única respuesta que tengo es, ¡ que lejos estamos de Dios ! - que lejos de las enseñanzas del Evangelio - si somos indiferente en cosas menores, más aún lo seremos en cosas mayores.
La biblia es el libro más vendido en el mundo, pero a juzgar por lo que sucede, nadie tiene verdadero interés en aprender, si lo tuvieran, Dios mismo se encargaría de enseñarles, así está escrito y así sucede.
Veamos un ejemplo :
LUCAS 14
12 Dijo también al que le había invitado: "Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa.
Lo que Jesús nos pide en este mandamiento, es, no ser egoísta e indiferentes ante la pobreza y la indigencia en todo sentido, porque en otra parte dice; " No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti " - o, Haz a los otros lo que quieres que hagan contigo,
13 Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos;
14 y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos."
Al parecer todavía no somos consiente de nuestra impotencia, que ni siquiera una madre cuida a su pequeña hija , tal vez porque piensa que esas calamidades nunca le va a pasar a ella, nuestro egoísmo y nuestra indiferencia, es calamitosa, no somos solidarios con nuestro prójimo, por lo tanto, tampoco tendremos la solidaridad de Dios.
Nuestras normas de conductas no son las que Dios nos enseña por medio de su Evangelio, si lo hiciéramos no sucedería los males que estamos viendo y viviendo.