21 para que todos sean uno. - Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Ser uno con Jesús es ser uno con Dios Padre, es decir, tener los mismos sentimientos y hacer todas las cosas solo por amor porque en el amor está la perfección.
22 Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:
Cuando alguien recibe el Espíritu Santo, recibe al mismo tiempo la gloria del Señor, queda sellado por el Espíritu, y creciendo en El, hasta llegar a ser uno con el Señor, porque todo el conocimiento de Dios, está en el Espíritu.
23 yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
De esta manera, somos reconocidos por Dios como hijos suyos, glorificados solo por amor, tal como lo dice Jesús, ""lo has amado a ellos como me has amado a mi ""
24 Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo.
Jesús ruega a su Padre con infinito amor que nos ponga a la misma altura de Jesús, como sus queridos hermanos y conocer plenamente al hijo en su verdadera dimensión.
25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado.
26 Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos."
El hombre mundano no puede conocer a Jesús y tampoco a Dios, Solo el Hijo conoce al Padre y a quien el se lo quiera dar a conocer, pero, ¿quien desea conocer a Dios ? ¿ quien desea hacer la voluntad de Dios ? - Dichoso el que escucha mis palabras y las practica.