Nosotros
,los seres humanos no dejamos de pensar en un castigo irracional, en el
ojo por ojo, y lo que estamos haciendo no es justicia sino venganza
inútil.
Pongamos como ejemplo a Zaqueo el hombre rico y
funcionario público, de acuerdo a la ley, debería haber sido castigado
por robar, pero este hombre se arrepintió y decidió devolver cuatro
veces más de lo robado, y dar la mitad de sus bienes a los pobres, esta
es la verdadera justicia, el arrepentimiento y el cambio de vida por una
mejor. entonces no hay necesidad de un castigo.
No obstante, los
que no se arrepienten de sus malas acciones, no son castigados por
Dios, sino que, reciben y sufren las consecuencias de sus malas
acciones, es decir, un auto-castigo, un auto-sufrimiento por mano
propia, como dice el refrán,
siembras vientos y cosecharás tempestades, o bien: con la misma medida
serás medido, y también: no hagas a los demás lo que no quieres que te
hagan a ti -
Tenemos el ejemplo de la parábola del rico y Lázaro el pobre.
Así es la verdadera ley del ojo por ojo cuando no hay arrepentimiento
Lo
malo es que, muchos de nosotros creemos ser justos, pero cuan
equivocados que estamos por no mirar o reflexionar lo que hacemos y como
lo hacemos.
Marcos 2:
13 - 1713Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba.
14Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» El se levantó y le siguió.
Leví
es Mateo, un pecador cobrador de impuesto, y Jesús sabe lo que hay en
cada corazón,y conoce sus intenciones, además, todos somos pecadores y
de hecho por la misma razón, no somos justos.
Jesús le llama y Leví
le sigue, Jesús no nos llama por llamar, en su llamada nos ofrece una
nueva vida, sin pecados, si ambiciones desmedidas, sin falsas ilusiones.
todo es nuevo y perfecto.
Seguimos teniendo las mismas necesidades,
la necesidad de comer de vestir, de educar y educarnos, aparentemente no
cambia nada, pero en realidad cambia todo, porque el cambio está en el
Espíritu que comienza a crecer dentro de nuestro ser.
Ya no existe el deseo inapropiado de la codicia, del egoísmo y la vanidad.
15Y
sucedió que estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y
pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos
los que le seguían.
16Al ver los escribas y los fariseos que comía
con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que
come con los publicanos y pecadores?»
Aquí vemos la ceguera de
los fariseos, hablan como si ellos fueran personas que siempre fueron
justas y
equitativas, sin pecados, - pero no se daban cuenta que, si existe tan
solo un hombre pecador, es porque tampoco ellos no son las personas
justas que creen ser, si lo fueran no rechazarían a los pecadores, sino
que, por el contrario tratarían de enseñarles lo que está escrito en la
ley, "amarás a tu prójimo como a ti mismo"
17Al oír esto Jesús,
les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están
mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores
Es justo y
necesario, los que más saben son los que tienen que enseñar a los que
menos saben, ya que sin el conocimiento todos somos pecadores.
Jesús
es Espíritu porque es Hijo de Dios. que vino al mundo para enseñar todo
lo referente al amor, porque Dios y Jesús , son amor, pero Dios no
obliga a nadie porque nadie aprende si se lo obliga, aprende el que
quiere aprender, y el que no, - aunque vea resucitar a un muerto va a
creer en las enseñanzas de
Dios a través de Jesús y del Espíritu Santo, para ser imagen y
semejanza de Dios.