Las religiones predican un Dios y un señor como desprovisto de ciencia
de sabiduría e inteligencia, las religiones cristianas comenzaron
después de Cristo, un Dios y un Cristo que hacen magia, que se deleitan
con el sufrimiento y los sacrificios, pero, nada que ver, sino que por
el contrario, Dios nos muestra una ciencia que el hombre ni siquiera
puede imaginarlo, ya desde el comienzo, Dios nos hace ver toda su
ciencia basada en otras energías que el hombre desconoce, una energía y
ciencia que da vida, pero, nosotros predicamos el culto a la muerte
tontamente
teniendo toda la ciencia de Dios a nuestro alcance, y no solo la
ciencia sino toda la vida.
Génesis 1: 1 - 19
1 En el principio creó Dios los
cielos y la tierra.
2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
ese "viento" de Dios nos es otro que el Espíritu Santo, es Dios mismo, su fuerza no tiene límites, por lo tanto es incalculable.
Como
el hombre es muy limitado y vivimos con muchos límites en todo sentido,
y también ponemos límites, lo ilimitado no lo podemos comprender y no
hay modo de explicarlo de manera que podamos entenderlo, pero si
experimentarlo
3 Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.
Dios
no creó la luz por medio de energía eléctrica o una tecnología
parecida, sino por medio de su Espíritu que está presente en todas
partes, es la omnipresencia.
4 Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;
La
luz no puede convivir con la oscuridad, sino que la luz anula la
oscuridad, de igual forma que, el bien no puede
cohabitar con el mal, por esta razón, Jesús dice: el que no recoge
conmigo, desparrama, y también, el que no está conmigo, está contra mi,
así también lo imperfecto, porque la imperfección es lo malo, y la
perfección es lo bueno.
Cuando Jesús lavó los pies a sus discípulo,
Pedro se resistió, entonces Jesús le dijo, si no te lavo los pies, no
tendrás parte conmigo, Pedro entonces, acepto aunque todavía no entendía
lo que Jesús estaba haciendo.
5 y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.
Vemos
en este primer día de Dios que no es un día de 24 horas, sino
simplemente un tiempo que nosotros no podemos calcular, porque un día de
Dios, puede ser mil años para nosotros, y para El, el ayer que ya
pasó, ¿quien puede calcular la edad del universo? - ¿ quien puede medir
su ancho, su largo y su altura?
6 Dijo
Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.»
7
He hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del
firmamento, y de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue.
Los
científicos descubren lo que Dios Dispuso, pero ningún hombre a creado
nada, no obstante se llenan de soberbia porque descubrieron la energía
eléctrica y la atómica, preexistente en todo el universo.
8 Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.
Los
científicos también han descubierto las enormes distancias que hay
entre las estrellas, y no cesan de buscar la energía suficiente para
recorrer lo que humanamente es imposible, pero no para Dios.
Cuando
el hombre llegue a la eternidad, será Espíritu y tendrá su energía con
la cual podrá recorrer el universo que no tiene fin.
9 Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del
firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.
Volviendo
a nuestro planeta Tierra, vemos también que las aguas están separadas
de la tierra, lo seco, y que el hombre vive en lo seco, no debajo de las
aguas, de lo contrario, no podríamos ver un cielo estrellado y
viviríamos en la oscuridad, no sabríamos nada, seríamos peces y
atrapados por las aguas sin ninguna posibilidad.
10 Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.
Y
las aguas producen alimentos para los hombres, también vida, porque las
aguas riegan el cielo y luego cae para que el hombre viva.
Y así como la lluvia cae y hace germinar la tierra, así también mi palabra, y no retornará a mi sin que haya hecho mi voluntad.
11 Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con
su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue.
¿Para quien todas estas cosas? - para los hombres, los hijos de Dios
12
La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus
especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus
especies; y vio Dios que estaban bien.
¿ Como podrían tener vida los hombres si Dios no hubiera hecho estas cosas? -por supuesto que estaba muy bien.
13 Y atardeció y amaneció: día tercero.
Y así Dios iba creando todas las cosas en función de los hombres, sus hijos.
14
Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día
de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años;
15 y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.
16 Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para
el dominio de la noche, y las estrellas;
17 y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,
18 y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien.
El
sol y la luna los dos luceros mayores, por los cuales contamos los
días, y las horas, los años, las edades, y las conmemoraciones de los
sucesos acaecidos anteriormente, la cronología de lo que el hombre hace y
deshace con su tiempo.
19 Y atardeció y amaneció: día cuarto.
Pero el hombre, aún no había sido creado, pero su hábitat iba creciendo.