Los Judíos por no escuchar a los profetas y alejarse de Dios, perdieron
su protección y fueron vencidos y deportados a Babilonia.
Lo mismo sucede
y sucederá con los cristianos que no escuchen la palabra de Dios, el
Evangelio, es tonto no aprender de las experiencias de los
judíos.
Nosotros los hombres, somos ciegos, nuestra ceguera es no querer
ver, ni oír, lo que, los judíos padecieron por no escuchar a Dios por boca de
los profetas, y no querer ver y oír lo que hizo y enseñó Jesús, el Cristo de
Dios.
En la siguiente lectura, tenemos un ejemplo, en la oración de
Daniel el joven profeta, que confiesa las infidelidades del pueblo elegido, y
por cuya causa fueron deportados a Babilonia.
Daniel 9: 4 - 10
4 Derramé mi oración a Yahveh mi Dios, y le hice esta confesión: «¡Ah,
señor, Dios grande y temible, que guardas la Alianza y el amor a los que te aman
y observan tus mandamientos.
5 Nosotros hemos pecado, hemos cometido
iniquidad, hemos sido malos, no hemos rebelado y nos hemos apartado de tus
mandamientos y de tus normas.
6 No hemos escuchado a tus siervos los
profetas que en tu nombre hablaban a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a
nuestros padres, a todo el pueblo de la tierra.
7 A ti, Señor, la justicia,
a nosotros la vergüenza en el rostro, como sucede en este día, a nosotros, a los
hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a Israel entero, próximos y
lejanos, en todos los países donde tú los dispersaste a causa de las
infidelidades que cometieron contra ti.
8 Yahveh, a nosotros la vergüenza, a
nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres, porque hemos pecado
contra ti.
9 Al Señor Dios nuestro, la piedad y el perdón, porque nos hemos
rebelado contra él,
10 y no hemos escuchado la voz de Yahveh nuestro Dios
para seguir sus leyes, que él nos había dado por sus siervos los profetas.
Y así dice Jesús pero de otra forma basándose en la misericordia
bien entendida:
Lucas 6: 36 - 38
36
«Sed compasivos,
como vuestro Padre es compasivo.
La compasión debe ser una constante en
nuestra vida, no algo circunstancial.
37
No juzguéis y no seréis
juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis
perdonados.
Se entiende que habiendo jueces civiles, son ellos los
encargados de juzgar, pero ellos juzgan el delito, juzgan al ladrón y al que
mata, pero no juzgan a los indiferentes ni a los hipócritas, porque la ley no
dice nada al respecto. pero nosotros los cristianos sabemos que Dios reprende a
los impiadosos y les da la espalda.
El Evangelio nos exige exortar en
este sentido, reprender a los impiadosos, a los que carecen de compasión por los
más necesitados, pero no hablemos solo de comida o de vestidos, porque no solo
de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios, y de la
boca de Dios salen instrucciones que a todos nos conviene ponerlos en práctica,
ya que de no hacerlo, lamentablemente caemos en rebeldía de la misma forma en
que cayeron los judíos. y por consiguiente, también sufriremos las
consecuencias.
38
Dad y se os dará; una medida buena, apretada,
remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la
medida con que midáis se os medirá.»
Al dar por misericordia, no se debe
prejuzgar, dar más a unos que a otros por mejor comportamiento o porque es más
pobre o porque en alguna oportunidad no fue caritativo, es decir, que. el dar no
debe servir como un acto de revancha. porque de hacerlo, estaríamos
juzgando.
¿ Se acuerdan de los obreros que fueron contratados ? unos a la
primera hora, otros más tarde, y otros a última hora, no obstante todos
recibieron el mismo salario.
Ningún servidor del Señor debe hacer
diferencias, sino dar a todos con generosidad, si es comida o vestidos, darles
con generosidad y si es instrucción o cualquier tipo de enseñanzas útil,
también, - con el generoso, Dios es más generoso todavía, y con el mesquino
también.
¿ Se acuerdan de la parábola de los talentos ?